LA DIETA MEDITERRANEA
PESCADO Y MARISCO
El pescado y el marisco es exquisito para el paladar. No en vano, el marisco ha sido considerado desde hace mucho tiempo un “manjar de dioses”, quizás también debido a su elevado precio. Su alto contenido en fósforo y proteínas aporta energía sana, sin calorías, siendo excelente para el corazón y las arterias. Resulta delicioso y muy ligero si se cocina al vapor o a la plancha. Procure tomarlo, siempre que pueda, fresco. Si se toma en exceso
El marisco puede provocar gota, enfermedad típica de la nobleza. Una dieta rica en pescado no perjudica a la salud, siempre que esté en buenas condiciones, ya que podría ocurrir que no fuera lo suficientemente fresco o que estuviera contaminado.
HORTALIZAS, FRUTAS Y VERDURAS
Combatir el colesterol (diluyen la grasa de la sangre y no endurecen las arterias), controlar el peso (no engordan) y regular el tracto intestinal. Asimismo, las verduras de hoja verde previenen y curan la anemia, además de ser buenas para el corazón y el sistema sanguíneo. Mejor tomar las que son de temporada, porque, si no, provienen de cámaras frigoríficas. Se consumen con piel, pero antes deben lavarse con abundante agua. Si se toma en exceso
No contienen proteínas ni hidratos de carbono de origen animal, que son necesarios para los deportistas. Para quienes no son muy aficionados al ejercicio físico, no hay problema. De hecho, los vegetarianos basan su alimentación en estos productos.
CARNES, HUEVOS Y LACTEOS
Van bien para los músculos y el cerebro, porque contienen proteínas, hidratos de carbono y un nivel de grasa suficiente para regular la temperatura corporal. Lo mejor es cocinar estos productos con unas gotas de aceite de oliva. También es más recomendable consumirlos al mediodía, durante el almuerzo, en vez de para cenar. Asimismo, es mejor tomar carne de ternera y de vaca que de cerdo o de cordero, que son muy grasas. También es saludable
controlar el consumo de embutidos, porque tienen una gran cantidad de grasas saturadas, además de contener sales químicas, necesarias para su elaboración.
LEGUMBRES Y ACEITE DE OLIVA
Ambos son muy saludables en todos los sentí-dos, incluido el inconveniente del estreñimiento. Las legumbres aportan energía, hidratos de carbono vegetales, vitami
nas y fibra. Son muy ricas en frío, como ensalada; especiadas con albahaca; y condimentadas con vinagre y aceite de oliva. En invierno, son muy sabrosas hervidas y deben consumirse a menudo (como mínimo, 2 días a la semana). El aceite de oliva, mejor crudo, aporta grasas monoinsaturadas.EI refinado es el más adecuado para cocinar. En cambio, para condimentar ensaladas u otros platos, mejor virgen.










