Enfermedades el virus de la mononucleosis
El virus de la mononucleosis se aloja en la saliva y se trasmite a través del contacto. Esta enfermedad es más molesta que grave, por eso, hay que tomar recaudos. La clave: mucho descanso para evitar consecuencias.
Como muchas de sus colegas silenciosas, la mononucleosis infecciosa llega a través de un virus de la familia de los herpes, conocido como Eps-tein-Barr, aunque también puede ser ocasionada por otros organismos como el cito-megalovirus (CMV). Este agente trasmisor es, también, el responsable de que muchos crean que esta es una enfermedad sólo de adolescentes (de hecho, ataca preferentemente de los 12 a los 24 años) cuando, en realidad, se la puede contraer a cualquier edad. Sucede que este virus se trasmite desde la saliva infectada, a menudo de adultos asintomáticos, en uno de los más populares y buscados contactos de los chicos: el beso. De hecho, en encuentros menos íntimos, el contagio es menor y, sólo esporádicamente, se produce por transfusiones y transplantes de médula. Como se trata de un agente fuerte, no sólo permanece en el organismo después de pasados los síntomas sino que hasta consigue vivir durante varias horas fuera del cuerpo. El virus de la “enfermedad del beso? otro de sus nombres, está en alza durante la enfermedad, lapso en el cual se recomienda evitar besar o compartir utensilios si la persona está afectada o cercana un paciente. Desde fines del siglo XIX, se la describió como una dolencia caracterizada por fiebre, hepatoesplenomegalia (agrandamiento del bazo y del hígado), linfoadenopatías (ganglios inflamados)





