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Recetas naturales de mascarilla anti-arrugas

admin | Arrugas,MASCARILLAS | Martes, 17 enero 2012

 Mascarilla anti-arrugas
Ingredientes
– 2 cucharadas de lanolina.
– Un chorrito de limón.
– 1 cucharada de aceite esencial de damasco (albaricoque).
– 3 gotas de tintura de benzoina.
Preparación
1- Derrita la lanolina a baño María. 2 Incorpore el resto de los ingredientes y mezcle hasta que se forme una pasta. Deje enfriar.
3- Aplíquesela sobre el rostro, excepto en el área de los ojos, y déjela actuar durante aproximadamente 20 minutos.
4- Transcurrido ese lapso, retire con una toalla húmeda.

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Mascarilla hidratante

admin | belleza cuidado de la piel,MASCARILLAS | Lunes, 12 septiembre 2011

Para conseguir una piel luminosa y bonita, el primer paso es aplicarle un peeling, que favorecerá la eliminación de las células muertas y favorecerá la uniformidad y luminosidad de la piel. La exfoliación te ayudará a eliminar las impurezas y cerrará los poros. Así conseguirás devolver a tu piel su suavidad y esplendor. Para acabar, debes aplicar una mascarilla hidratante, reafirmante o purificante. Elige la que mejor se adapte a las necesidades de tu piel.

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Mascaras naturales para un mejor cutis

admin | MASCARILLAS | Lunes, 28 febrero 2011

Una de las mejores formas de hidratar y eliminar las impurezas de la piel es utilizando máscaras faciales. Además de la limpieza diaria del culis, es conveniente aplicar regularmente mascaras naturales que mantendrá la piel tersa y limpia. Las siguientes recetas son aptas para su respectivo tipo de cutis;
Cutis seco
Ingredientes:
• 1 yema de huevo
• 1 cucharada de aceite de oliva

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Los beneficios de la arcilla

admin | MASCARILLAS | Viernes, 25 febrero 2011

La arcilla se usa desde la antigüedad por su capacidad de absorción de toxinas y de regeneración de la piel. La pasta de arcilla terapéutica diluida con agua pura, se puede aplicar directamente sobre el cuerpo y la cara. Una vez que empieza a secar, se retira con agua o el destilado indicado para cada tipo de piel, entre ellos destacamos el Agua de Rosas. De esta forma la piel queda limpia de células muertas y está oxigenada para comenzar con la hidratadón. Con la arcilla es posible elaborar máscaras faciales. Es aconsejable comenzar aplicando una fina capa de aceite sobre la piel.

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Consejos para mascarillas facilaes

admin | Consejos,Cuidados,Cutis,MASCARILLAS | Domingo, 16 noviembre 2008

Como recurso momentáneo, pueden constituir una esporádica solución. Pero no debe confiarse demasiado en sus resultados, porque les falta este toque de verdadera efectividad que solamente una fórmula profesional puede ofrecernos. No obstante, como curiosidad, y para ese posible caso de emergencia de que hablábamos anteriormente, vamos a indicar algunas mascarillas de las que se usaban cuando todavía la cosmética era algo privativo de las altas esferas.
Una clara de huevo bien batida, y aplicada con un pincel sobre un cutis graso, ayudará a contraer momentáneamente los poros dilatados, atenuando surcos y flaccideces, debido a la acción constrictora que ejerce al secarse sobre la piel. Debe retirarse a los 15 minutos, tal como lo haríamos con un preparado normal.
Mezclando una yema de huevo con una cucharadita de aceite de oliva y otra de zumo de limón, obtendremos una mascarilla “de emergencia” para las pieles secas y deshidratadas. Se retira a los 20 minutos, con abundante agua tibia.
Las pulpas de frutas o verduras frescas, aplastadas con un tenedor o, si es posible, pasadas por la batidora, se aplican sobre el rostro, bien directamente, bien en forma de compresa mediante una gasa esterilizada. Vamos a detallar algunas, con la indicación de sus propiedades. El pepino, la zanahoria, la lechuga, la uva, la patata, el albaricoque y la manzana suavizan y refrescan las pieles secas, deshidratadas y sensibles. Las fresas pueden ser adecuadas en algunos casos, pero pueden originar síntomas de alergia en las personas que las digieren mal. El tomate y la sandía son apropiadas para los cutis manchados. La guinda, la naranja y el pomelo son indicados para los cutis grasos y, finalmente, el plátano y el melocotón lo son para pieles normales, con tendencia a piel seca. Siempre, después de su aplicación (de 15 a 20 minutos), se enjuagará abundantemente el rostro.

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Tipos de mascarillas

admin | Consejos,Maquillaje,MASCARILLAS | Domingo, 16 noviembre 2008

En el caso de una piel marcadamente mixta pueden emplearse dos tipos de mascarillas aplicando a cada zona la que le convenga por sus características particulares. También pueden tratarse estos cutis con una mascarilla de tipo suave (como las que se emplean para el mantenimiento de una piel normal), que aplicaremos con más frecuencia en la parte grasa, y más espaciadamente en la seca. Por ejemplo, si acostumbramos a usarla semanalmente, es aconsejable que una semana la pongamos solamente en la zona central, y a la siguiente por todo el rostro. Ello nos dará un ritmo de aplicación quincenal para la parte seca, que en este caso la precisa menos que la seborreica.
Hemos reservado para el final de este apartado el comentario sobre las tan socorridas y usadas mascarillas caseras. Evidentemente algunas de ellas son eficaces y pueden ser empleadas en un momento en que, por la circunstancia que fuere, no tengamos a nuestro alcance ninguna de las que, científicamente preparadas, existen en el mercado. Incluso observaremos que en la formulación de la mayoría de ellas existen productos naturales que están a nuestro alcance, por lo que puede parecer sencillo, más económico y hasta divertido el hecho de que las elaboremos nosotras mismas, siguiendo recetas y dosis que puedan orientarnos. Todos estos razonamientos no carecen de lógica. Ahora bien; imaginemos a una señora con un tipo estupendo, que quiera lucir un bonito traje para una ocasión especial. Ha adquirido una tela de calidad, elegido un modelo favorecedor y cuenta con los accesorios apropiados para, en la confianza de que tiene cierta habilidad para la costura, confeccionarse ella misma el vestido. Lo hace y… “le queda bastante bien”. Sinceramente, ¿estamos seguras de que el “modelito casero” podrá competir con los trajes confeccionados por modistas de reconocida profesionalidad que lucirán las demás damas asistentes a la reunión? Lógicamente, no. En el mejor de los casos habrá “salido del paso”, nada más. ¿Por qué? Pues precisamente porque carece de técnica, de preparación profesional y de práctica. Este ejemplo “modisterü” pensamos que puede explicar, sin más comentarios, el porqué cada día se aconsejan menos las preparaciones hogareñas, en cuanto a productos de belleza se refiere.

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Las mascarillas llamadas plásticas

admin | Consejos,MASCARILLAS | Domingo, 16 noviembre 2008

Las mascarillas llamadas “plásticas” están indicadas para las pieles que precisen de una ligera descamación superficial que unifique su textura y color. La mascarilla se desprende de una sola pieza, de forma que queda presentando los orificios correspondientes a los ojos y la boca.

Con productos naturales pueden prepararse mascarillas caseras, que, aunque no igualan la eficacia de las fórmulas profesionales, son un recurso fácil y económico. Una mezcla de yema de huevo con una cucharadita de aceite de oliva y otra de zumo de limón está indicada para pieles deshidratadas y secas.  La pulpa de tomate actúa benéficamente en los cutis manchados ¡inferior derecha). Una clara de huevo bien batida conviene a las pie/es grasas

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Mascarillas plásticas

admin | Consejos,MASCARILLAS | Domingo, 16 noviembre 2008

La manzanilla, tanto en aplicaciones locales como si se ingiere para paliar alguna molestia digestiva, debe su acción calmante a una sustancia llamada szuleno. Pues bien, el azuleno pierde toda su eficacia con la ebullición, es decir, que si la manzanilla se ha dejado hervir (con lo cual va tío seria verdaderamente una infusión), este elementq no producirá ya el resultado que de él se espera. Existen mascarillas, conocidas con el nombre de “plásticas”, que al secarse quedan adheridas al rostro de tal forma que, para retirarlas, es preciso despegarlas, arrancándolas con cuidado a partir del pequeño reborde formado por el producto al secarse. Para ello se parte o bien de un lado de la cara (de izquierda a derecha) o bien de la base del cuello, en sentido ascendente. Si procedemos con destreza y si previamente se ha sabido repartir con uniformidad (son de las que se extienden con pincel), lograremos desprender la mascarilla de una sola pieza, que al quedar en nuestras manos presentará tres orificios, correspondientes a los ojos y la boca. Estas máscaras resultan muy eficaces para el tratamiento de las pieles asfícticas, así como para todas aquellas pieles que precisen de una ligera descamación superficial que unifique su textura o color (tratamiento de señales de un acné ya curado, aclarado de manchas de embarazo, hepáticas o producidas por una mal dosificada exposición al sol, etc.). Su eficacia queda explicada por el hecho de que al despegarse arrastra consigo las células muertas, partículas de grasa endurecida y pequeños comedones que taponan la piel y le restan nitidez y tersura. Esta clase de máscaras también se emplean en los institutos de belleza para intensificar la penetración de un producto biológico. Pero no adelantemos acontecimientos, que ya trataremos de ello en el apartado correspondiente.

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La mascarilla nunca debe usarse cotidianamente

admin | Consejos,Cuidados,MASCARILLAS | Domingo, 16 noviembre 2008

La mascarilla nunca debe usarse cotidianamente. Su frecuencia de aplicación depende de muchos factores. Lo mejor es cumplir las indicaciones que lleva detalladas el prospecto de cada una de ellas, así como seguir el consejo de la esteticista, que habrá comprobado la particular necesidad que de este tratamiento complementario cada una de nosotras pueda tener. Una aplicación semanal suele ser lo más corriente, si bien, repetimos, que en este, como en la mayoría de casos, no es posible generalizar.
Antes de “instalar” la mascarilla sobre nuestro rostro y cuello procederemos a una cuidadosa limpieza y tonificación del mismo. Si el producto es de consistencia cremosa, lo aplicaremos de igual forma que actuaríamos con una crema, pero sin intentar hacerla penetrar, lo que, por otra parte, no llegaríamos a conseguir. Si el producto es muy fluido o gelatinoso, nos serviremos de un pincel especial, que podremos adquirir en una buena perfumería o en el propio instituto de belleza. Debemos dejar al descubierto el orbicular de los ojos (un círculo de aproximadamente un centímetro y medio alrededor de los mismos) y evitar que el producto llegue hasta los labios o que penetre en las fosas nasales. Transcurridos de 10 a 20 minutos (esto como norma general, puesto que la permanencia en contacto con la piel depende de cada producto y de sus instrucciones particulares), se retirará la mascarilla con dos rectángulos de algodón embebidos en agua tibia, que se irán enjuagando hasta conseguir que el rostro quede completamente limpio. Mientras se lleva la mascarilla es conveniente estar completamente inmóvil, sin hablar, y, a poder ser, acostada, con los pies más altos que la cabeza, y en una suave penumbra.
Para “redondear” el éxito de este tratamiento, muy particularmente cuando lo que buscamos es el efecto inmediato del mismo, es interesante descongestionar los ojos y su periferia, a fin de conseguir una mirada más límpida y vivaz. Para ello, durante los minutos de relax a que antes nos hemos referido, colocaremos sobre los párpados cerrados unos tampones de algodón embebidos en un tónico descongestivo (de los que se emplean para las pieles sensibles) o en una infusión sedante, como puede ser, por ejemplo, la de tila o manzanilla. Y ya que hablamos de esta última infusión, se nos ocurre comentar algo a lo que posiblemente no hemos dado importancia hasta el momento, por desconocer su verdadera utilidad.

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Mascarillas normales y mascarillas emolientes

admin | Cuidados,MASCARILLAS | Domingo, 16 noviembre 2008

Pero la mascarilla puede, y debe, ejercer así mismo una acción más duradera. Para ello se adicionan a su excipiente elementos activos que, gracias a la oclusión que ejerce el mismo, son asimilados por la epidermis, a la que tratan en profundidad, de acuerdo con sus necesidades respectivas. Por esto es preciso subdividir las máscaras de acuerdo con la finalidad tratante que precisa cada particularidad cutánea.
Para las pieles secas se combinan los elementos fundamentales con principios nutritivos, que al penetrar aseguran una racional alimentación de las células epidérmicas, si su sequedad es por déficit de grasa, o estimulan la hidratación, si adolecen de falta de humedad.
Los cutis extrasecos y fatigados precisan elementos activadores y reconstituyentes. Para su cuidado periódico deben elegirse, pues, mascarillas con principios estimulantes que refuercen su ritmo vital.
Existen mascarillas emolientes, muy indicadas para pieles frágiles y con caparrosa, que tienen la particularidad de no llegar a secarse del todo. Quedan así con una consistencia, gelatinosa en ocasiones, semicremosa en otras, que, si bien tensa ligeramente los músculos superficiales, soslaya el peligro de excesiva estimulación, que sería contraindicada en este caso.
Las pieles grasas son, posiblemente, las que más “agradecen” la aplicación de una mascarilla adecuada. En este caso ha de tratarse de un producto regulador de la exagerada producción de sebo. Entre sus componentes suelen figurar elementos bactericidas y antisépticos, a fin de prevenir la propensión a las infecciones tan común en los cutis seborreicos. En la actualidad se cuida también de que su composición global no resulte demasiado “agresiva”, puesto que el exceso de detersión puede recrudecer la hipersecreción de las glándulas sebáceas.

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